Dr. G. DE PURUCKER: Un Gran Teósofo
por W. Emmett Small
[El siguente artículo, escrito por uno de los más cercanos colaboradores de Gottfried de Purucker, fue publicado en The Theosophist de diciembre de 1962, y la presente traducción fue realizada por el Grupo de Traductores oficiales de El Teósofo en la edición trimestral octubre-diciembre de ese mismo año. Lo reproducimos aquí, con algunas pequeñas correcciones, por considerarlo de gran valor, dado el escaso conocimiento que existe de esta ilustre persona en el ámbito hispano de nuestro movimiento. Nota del Centro.]

Probablemente a ninguna figura destacada en Teosofía se le ha hecho tan escaso reconocimiento y rendido menos homenaje como al Dr. G. de Purucker. Hace diecinueve años que un acceso de trombosis coronaria dio término a su vida. Él era entonces el líder de la Sociedad Teosófica de Point Loma, mentalmente vigoroso, físicamente entero, sensitivo (como creo que nadie en sus días lo era en tan alto grado) al contenido profundo, a la función y a las responsabilidades, no simplemente de una organización de Teósofos, una Sociedad, sino más fundamentalmente al significado de esa Sabiduría, esa Ley, esa enseñanza que se designa hoy por el término Teosofía. Tuvo, también, un insuperable conocimiento, capacidad y devoción para comunicar su sabiduría a otros.
G. de Purucker empezóa dirigir la Sociedad Teosófica de Point Loma en Julio de 1929 y fue su principal líder hasta su muerte, el 27 de Septiembre de 1942. Fue un período señalado por una depresión mundial y por los primeros años de la terrible 2ª guerra mundial. Las nubes, negras y siniestras amenazaban material y espiritualmente al mundo. Para un dirigente Teosófico que debió enfrentar esos obstáculos es notable al extremo lo que ha logrado realizar: (1) Obtuvo la solvencia financiera de su Sociedad; (2) La vigorizó con su dinámico entusiasmo que casi triplicó el número de sus miembros en 13 años; (3) Dejó un cuerpo de enseñanzas, de exposición doctrinaria, inigualada en erudición y en el estímulo filosófico, intelectual y espiritual desde los días de H. P. B.; enseñanzas en completa armonía con las contenidas en “La Doctrina Secreta”de H.P.B y en “Las Cartas de los Mahatmas a Sinnett”.
G. de Purucker no ha sido una figura popular en el sentido común de la palabra. Ha sido desconocido fuera de los círculos Teosóficos, y aun no se le conocía bien en ese segmento del movimiento que él encabezaba. Pero se hace evidente para quién observa su vida que él vino a realizar un trabajo definido. Ese trabajo era claro, explícito, inconfundiblemente Teosófico. Ningún evento pudo desviarlo de su propósito. Este propósito era dar vigor al movimiento Teosófico; y ¿hasta qué punto lo ha conseguido?
Antes de los treinta años de edad G. de Purucker fijó su residencia en Point Loma, California. Diez años antes él estaba viviendo en una granja del Departamento de San Diego, y estaba en contacto con la Teosofía, pues dirigía unas clases sobre “La Doctrina Secreta”para la Logia Teosófica de San Diego, y por el año 1894 se encontró con William Quan Judge. Un año después él volvió a Suiza, país donde había estudiado, y en 1896 se encontró con Katherine Tingley en Ginebra y, tuvo una decisiva actuación en el asesoramiento para la adquisición de la propiedad en Point Loma, que vino a ser el Cuartel Maestre de la Sociedad Teosófica de Point Loma. Hizo extensos viajes por Sudamérica en 1897/98, luego pasó varios años en París, donde temporalmente, formó parte del cuerpo de redactores del periódico “Galignanis Messenger”, llamado entonces “Daily Messenger”. Como erudito conocedor de los idiomas Griego, Latín, Hebreo y Sánscrito, el Dr. Purucker estaba capacitado para estudiar las fuentes originales en la búsqueda de la verdad. Su padre, capellán de la Iglesia Americana en Ginebra y después en Roma y en Estrasburgo, confiaba en que su hijo seguiría su carrera. Pero, fue inevitable que a pesar de la vinculación y la persuasión paterna, el investigador de la verdad, deseara bucear a mayor profundidad de lo que era convencional en la religión y las superficialidades de ritual, y procurara mirar a mayor distancia de cuanto era limitado por el dogma. De tal modo se capacitó para escribir más tarde (Man in Evolution, Cap. I.) sobre la verdad conocida por edades por los grandes Magos y trasmitida actualmente bajo el nombre de Teosofía:
“Ella no está basada sobre afirmaciones dogmáticas. Ella no demanda una indiscutible y ciega adhesión a declaradas afirmaciones por quien quiera que fueran hechas ahora o en el pasado; pero exhorta a estudiar todo lo queél lea o escuche, y del fervoroso y meditado estudio extraer las verdades que han enseñado quienes han avanzado más allá de la habitual comprensión de los hombres; lo que han encontrado y cuanto han experimentado de esas enseñanzas. Eso se traduce para el estudiante en su propio beneficio, en el de sus semejantes y en favorecer el desarrollo de él mismo y de otros.
Procurad ensayar estas enseñanzas vosotros mismos. Estudiadlas honestamente, y sobre todo persistid en las decisiones honestas que hayáis deducido de vuestro estudio. Existe una poderosa razón para este consejo: ejercitando de este modo vuestras facultades internas de voluntad, juicio e intuición, estáis abriendo vuestras puertas interiores para la penetración de los rayos espirituales; puertas por las que pueda llegar la verdad hasta vuestras almas, pues estáis aspirando a ellas; y esto es un ejercicio espiritual de la más noble especie.”
Estas eran las doctrinas que él estudió y ensayó. Esa era la verdad que buscó empeñosamente. De este modo la Teosofía en el mundo externo como ya había sido desde su infancia en su mundo interior, fue el estudio de toda su vida. Transcurrieron de este modo veinte y seis años de trabajo literario, de editoriales en Revitas Teosóficas, de estudios y luego de participación en la dirección administrativa de los asuntos de la Sociedad. El fallecimiento de Katherine Tingley le trajo el deber de asumir por entero la dirección de la Sociedad. En cuanto a las líneas directivas que procuró seguir, han sido de austeridad y exactitud donde correspondía y de mayor adaptación en el mecanismo administrativo. Estricto en lo concerniente al comportamiento individual, la manera de vivir, y de compartir con otros las riquezas de las enseñanzas recibidas. Debido a esto la Sociedad creció, han sido establecidas Secciones Nacionales, surgieron y florecieron Logias. La Sociedad se mantuvo fiel a sus tradiciones, (1) libre de la mancha del psiquismo, (2) libre de la opresión política o semi-política, (3) dedicada a un intensivo estudio de la Teosofía, especialmente de la “Doctrina Secreta”de H. P. B., “El Océano de la Teosofía” de Judge, “Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett”, y las propias obras del Dr. Purucker. Esto dio y exteriorizó un propósito nítido y dinámico a las actividades de la Sociedad de Point Loma. Como resultado, ningún estudiante de Purucker tuvo que sufrir la pena de ver sus convicciones filosóficas mal situadas; nunca tuvo que renunciar a sus enseñanzas por encontrarlas inexactas o no hallarlas “en la corriente”de la tradición filosófica trans-Himaláyica. Y actualmente el discípulo encuentra sus raíces teosóficas muy bien plantadas; se encuentra capacitado, por ejemplo, para confrontar los aportes de las ciencias modernas, señalar en que puntos están firmes o débiles en comparación con la Teosofía. Él es compelido a volver a su propio yo interior, pero con la ayuda, la ventaja y la visión que le da el conocimiento del Sendero; no en un sentimental ensueño o un nebuloso vagar del pensamiento, sino una perspectiva ordenada y disciplinada de la vida, sus finalidades y su propia relación responsable con la Naturaleza universal. Una hoja de este particular capítulo de la historia Teosófica revela:
1929. El Dr. Purucker inicia sus funciones.
1930. Origina e impulsa un movimiento de fraternización entre todos los Teósofos.
Publica:
1930. “Preguntas que todos formulamos”[Questions We All Ask], una serie de conferencias públicas semanales sobre Teosofía básica; “Teosofía y Ciencia Moderna”[Theosophy and Modern Science] (condensada y publicada en 1941 como “El Hombre en Evolución”[Man in Evolution]);
1931. “Preceptos de Oro del Esoterismo”[Golden Precepts of Esotericism];
1932. “Fundamentos de la Filosofía Esotérica”[Fundamentals of the Esoteric Philosophy];
1933. “Glosario del Ocultismo”[Occult Glassary], un compendio de términos Teosóficos y Orientalistas;
1935. “La Tradición Esotérica”(2 vols.) [The Esoteric Tradition]; e innumerables artículos y conferencias sobre temas teosóficos aparecidos en folletos y hojas, o en los periódicos de Point Loma, “The Theosophical Path”, “The Theosophical Forum”, “Lucifer”; y otras obras publicadas después de su muerte, bajo los títulos “Mensajes a las Convenciones”[Messages to Conventions], “Vientos del Espíritu”[Wind of the Spirit] y “Estudios en la Filosofía Oculta”[Studies in Occult Philosophy].
Las obras mayores del Dr. Purucker son “Fundamentos”y “La Tradición Esotérica”. “Fundamentos”constituye una reveladora presentación de las enseñanzas claves de “La Doctrina Secreta”. Ningún estudiante puede leer este volumen sin obtener una visión mucho más profunda en el inmenso cuadro del universo y el hombre, su propósito y su destino. Las diez grandes claves doctrinales por la Sabiduría: Recorporización; Karma; Jerarquías; Swabhava, la característica esencial de una entidad; Evolución e Involución; los Dos Senderos: el de la Individualidad y el de la Personalidad; Atma-Vidya, conocimiento del Yo: como el Uno se hace muchos; todo eso se presenta ora por insinuación, ora por afirmación directa, revelando siempre un humano conocimiento fundamental.
“La Tradición Esotérica”es un profundo estudio de la filosofía Teosófica. Era la obra que el mismo G. de Purucker consideraba como su contribución más importante y representativa a la literatura Teosófica. En ella observamos el cuadro del desarrollo sucesivo de la verdad desde los tiempos inmemoriales a través de las enseñanzas de las Escuelas del Misterio y los grandes Sabios y Magos; se nos introduce hacia las doctrinas esotéricas de Gautama el Buddha; se nos muestran algunos de los misterios de la pneumatología; la finalidad de los estados postmortem, el destino que nos liga con las galaxias.
Los “Mensajes a las Convenciones”son especialmente notables por los muy elocuentes pasajes jamás igualados por un Teósofo acerca de la unidad Teosófica, en memoriales a las Logias de Adyar y Point Loma, al Congreso de la Sociedad Teosófica en Londres con motivo del centésimo aniversario del nacimiento de H.P. Blavatsky, en disertaciones radiofónicas por la estación Hilversum de Holanda.
Una revisión literaria de todos estos trabajos requiere mayor espacio del que disponemos aquí. Quizás, en vez de esto, podría decirse: el estudiante que ha absorbido algo del significado vital, esa flor al abrirse, ahonda sus sentimientos hacia la incomparable belleza y el portentoso ordenamiento que penetra todas las formas de la Naturaleza; los pasos en dirección a la muerte revelan que es un viaje con un propósito que él toma con una mayor seguridad y comprensión y aun con agrado; la batalla, el asedio, el eclipse y la victoria en la vida cotidiana se hacen cada vez más controlados por la ecuanimidad. Por sobre la trivialidad de las palabras, llena su ser un agudo sentido de realidad; su vida se va convirtiendo en una siempre renovada y estimulante revelación.
Como ya se ha dicho, en toda esa abundante producción G. de Purucker refleja una fiel adhesión a la Teosofía original de H.P.B. y de los Maestros. Esta es la piedra de toque con la que es necesario estimar la norma y la calidad, hacia la que todos los Teósofos han de volver a tender, si ellos y su Sociedad han de sobrevivir como una fuerza efectiva en el mundo.
No es un culto, en el sentido más bien reprobatorio que se suele dar a este término, puesto que G. de Purucker fue universal en su enseñanza. El libró de grillos a la mente de sus estudiantes; él les dio luz, visión, energía para mantenerse en pié, para pensar y sentir alto, y no incurrir en el error de estrechar sus simpatías o de cerrar sus conciencias a la luz que llega o aceptar como real lo aparente. El enseñó con certeza como entrar en el Sendero y hacer los primeros pasos iniciales con confianza. Pero, fue sobre todo universal. Esta es la clave esencial para valorar un maestro.
Los años difíciles que se sucedieron desde su fallecimiento no han debilitado los corazones de quienes él enseñó, no han nublado la visión que recibieron.
Aun cuando mucho se ha tomado, mucho queda; y aun cuando
no somos hoy esa potencia que antaño
movió tierra y cielo, eso que somos, somos;
el mismo temple de heroicos corazones,
debilitados por el tiempo y el destino, pero de firme voluntad
para pugnar, buscar, hallar y no rendirse.
(Paráfrasis de “Ulises” de Tennyson)
Aun vibran en nuestras mentes sus palabras que enriquecieron su significado y la finalidad de nuestras vidas:
Oh, Tu áureo Sol de esplendor excelso!
Da luz al corazón y llena nuestra mente
Haciéndonos sentir unidos al
Divino Corazón del Universo; y así
Podamos discernir entre nosotros el Sendero
Y hollarlo hacia las distantes metas de Perfección,
Guiados por tu radiante luz.
(Antigua Gayatri Védica. Paráfrasis del Dr. Purucker)
QUE PODAMOS HOLLAR EL SENDERO. Esta era la finalidad de su alegato, la meta de sus esfuerzos. Cuantas veces él terminó sus disertaciones haciendo el antiguo llamado, ¡Busca la Luz Interior! ¡Cada uno de vosotros es un Dios encarnado. Sedlo! El iluminó esa antigua exhortación, ese grito del corazón, del alma y del espíritu empleando el rico tesoro de las doctrinas Teosóficas, exponiéndolas, ilustrando, chocando a veces, pero casi siempre persuadiendo por medio de todo aquello que convoca lo más elevado de nuestro ser en intelecto, amor e intuición.
Creo que el más fuerte deseo de quienes han conocido a G. de Purucker, es que también otros puedan compartir la sabiduría, la Teosofía que su karma ha permitido recibir por su mediación. A ellos concierne la aceptación.
