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Lo que han Dicho los Maestros

Editorial Diciembre 2017

 


En este artículo, W.Q Judge, nos muestra varias exposiciones del Mahātma K.H. y creemos reconocer que se trata de la carta del año 18811, donde el Mahātma K.H. narra partes muy importantes de una conversación que había mantenido con el Mahāchohan. Queda de manifiesto aquí, que estos grande Instructores, y los aún más grandes, los Dhyān Chohans, priorizan un alto sentido de la Fraternidad entre toda la raza humana. Muchos en ese tiempo, probablemente creían que todas las respuestas ya las tenía la ciencia y era evidente que la ignorancia había logrado dividir estos dos aspectos fundamentales, la ciencia física y la Ciencia Espiritual. La inmensa importancia que nuestros Custodios más elevados le dan a la Unión, a la Armonía y a la Fraternidad entre los humanos, es porque genera respeto por la vida, por las diferencias de raza, de religión y de color de piel, la tolerancia trae calma y no genera guerras, sino diálogos que ayudan a armonizar las diferencias y hacerlas constructivas entre los países. Ellos fomentaron desde el principio del Movimiento Teosófico en el mundo, estos altos valores Morales, y el Coronel Olcott y H.P. Blavatsky, tuvieron una gran batalla para que esa idea avanzara por toda la humanidad que parecía imposible que la aceptara como parte integral de sus propias creencias religiosas. He aquí, porqué se insiste en la necesidad de retornar a las bases de las enseñanzas Originales Teosóficas, de estos Nobles y Elevados Instructores, mientras las enseñanzas en algunos estudiantes, e instituciones, parecen sólo centrarse en ciertos aspectos técnicos, la voz de esos Instructores clama desde el corazón de toda esa Sabiduría Ancestral pero siempre eternamente vigente, que el único Norte que puede salvar a esta humanidad es la aplicación de La Doctrina del Corazón, que es la única que puede hacer posible, que los hombres que componen esta humanidad, se centren en los mutuos acuerdos que hagan posible una Evolución sin violencias, sin separatividad, o sea, implementar una auténtica Hermandad de la Humanidad. Muchos creen que tienen todas las capacidades para hacer posible esta realidad aún no vivida por este ciclo, pero a poco de comenzar, las debilidades internas surgen para destronar sus aspiraciones, pero, lo más importante es continuar por la responsabilidad tomada, abandonar el ideal en todo caso es peor que continuar en el intento. Nada es fácil en este Sendero, porque lo más difícil es atravesar el espinoso Sendero de nuestros propios contenidos y a la vez intentar que la ceguera y la sordera que existe en los hombres, provocadas por el egoísmo, se debiliten y dejen el paso libre al Mensaje, de esos Instructores que han comprobado con experiencias milenarias, que el único obstáculo está en el corazón humano, pero que a la vez, su salvación, también comienza allí, si el hombre lo escuchara, porque él es la voz de su Alma.

Aquel que quiera levantar en alto la bandera del misticismo y proclamar su próximo reino, debe dar ejemplo a los demás. Debe ser el primero en cambiar su manera de vivir, y si considera el estudio de los misterios ocultos como el escalón superior en la escala del conocimiento, debe proclamarlo en voz alta, a despecho de la ciencia exacta y de la oposición de la sociedad. ‘El Reino de los Cielos se obtiene por la fuerza’, dicen los místicos cristianos. Es únicamente a mano armada y dispuesto a vencer o morir, cómo el místico de nuestros días puede esperar alcanzar su meta.”    K.H.

Presentado por el Centro


 

En 1888 esta revista publicó un artículo que trataba del Coronel Olcott, citando algunas cartas de los Adeptos enviadas a Sinnett. En aquel entonces se levantaron algunas objeciones sobre el trabajo de la Sociedad, por no prestar suficiente atención a los científicos ni a la ciencia2. Desde que se escribieron estas cartas, muchas personas se han unido a la Sociedad Teosófica, cuya esfera de trabajo se ha ampliado inmensamente. Tanto hoy como entonces, los trabajadores han comenzado ha enfocarse mucho en el aspecto intelectual de la Teosofía y menos en la fase que H.P.B. llama, en La Voz del Silencio, la “doctrina del corazón”, en la cual insistieron los Maestros que están detrás de la S.T. Otros han dicho que no quieren ni oír hablar de la doctrina del corazón, sino que desean que seamos altamente respetables y científicos. Consultemos lo que los Maestros dijeron, por lo menos quienes, entre nosotros, creen en ellos.

Cuando se escribieron las cartas a la Logia de Simla, algunos teósofos objetaron que había llegado el momento de tomar otra táctica y trabajar a favor de los científicos; además, se sospechaba una leve repulsión entre los hindúes, por ser negros, y los europeos; también se censuraron, abiertamente, los métodos del Coronel Olcott y H.P. Blavatsky. Lo que sigue son algunos fragmentos de la respuesta de los Adeptos, después de haberse consultado con otros, mucho más elevados:

“Ningún mensajero de la verdad, ningún profeta alcanzó, alguna vez, en su vida, un triunfo completo, tampoco el Buda. La Sociedad Teosófica se eligió como la piedra angular, la base de la futura religión humana. Para alcanzar el objetivo propuesto se tomó la determinación de entremezclar, de manera más amplia y especialmente benévola, lo elevado y lo bajo, el alfa y el omega de la sociedad.”

¿Quién lo decidió? Los Adeptos y quienes están, todavía, tras de ellos, que para los teósofos son los Dhyān Chohans, los que controlan estos asuntos. ¿Por qué se tomó esta determinación? Porque el mundo está sumergido en el dolor y en el egoísmo, el cual impide, a un segmento de la sociedad, ayudar al otro. La carta continúa:

“La raza blanca debe ser la primera en extender la mano amiga a las naciones de color. Tal vez no todos concuerden con esto. Quien objeta a tal principio […] no es un Teósofo; además se espera que nosotros, los humildes discípulos de los Lamas perfeccionados, permitiéramos que la Sociedad Teosófica abandone su título más noble: La Hermandad de la Humanidad, para convertirse en una simple escuela de filosofía. Entendámonos: quien no se sienta suficientemente competente para aferrar la noble idea y trabajar por ella, no debe emprender una tarea demasiado pesada.”

Aquí la profundidad del sarcasmo es insondable y al mismo tiempo es casi imposible entender, plenamente, la oportunidad que estas palabras indican y la pérdida de progreso que se puede experimentar al ignorarlas. Se aplican a todos y no sólo a sus destinatarios, puesto que las palabras de los Maestros tienen siempre una aplicación universal. La carta continúa:

“Sin embargo no existe un Teósofo, en toda la Sociedad, que no pueda ayudarla eficazmente corrigiendo las impresiones erróneas de las personas en general, si no propagando, él mismo, las ideas.”

Sucesivamente, cuando H.P.B. estaba en Alemania, otros vinieron preguntando lo que podían hacer, como podían trabajar y cual “esfera de influencia” podían encontrar. Entonces, el Maestro que se conoce como K.H., escribió una carta a uno de ellos, enviando, al mismo tiempo, a otros, algunas copias con notas más completas sobre esta comunicación. Recientemente, una parte de esta carta se ha publicado en la revista alemana, La Esfinge. Entre otras cosas el Maestro dijo:

“Las esferas de influencia se pueden encontrar en todo lugar. El primer objetivo de la Sociedad Teosófica es la filantropía. El verdadero Teósofo es un filántropo que no vive ‘para sí mismo, sino para el mundo’. Esto y la filosofía: la comprensión correcta de la vida y sus misterios, proporcionarán la ‘base necesaria’, mostrando el sendero correcto a seguir. Sin embargo, la mejor ‘esfera de influencia’ para el postulante, se halla, ahora [en su tierra].”

La expresión: una base y una esfera de influencia se refiere a la idea de aquellos según los cuales primero se necesitaba una preparación científica o por lo menos muy extensa para obtener una base y una esfera de trabajo. La respuesta del Adepto muestra que no está de acuerdo, indicando la manera de trabajar siguiendo la línea de la doctrina del corazón. Algunas de las notas más completas agregadas a la copia de esta carta, enviadas al mismo tiempo, a otros, dicen:

“Mi referencia a la ‘filantropía’ tenía un significado muy amplio, dirigiendo la atención a la necesidad absoluta de la ‘doctrina del corazón’ en lugar de aquella que es meramente ‘del ojo’. Arriba escribí que nuestra Sociedad no es una simple escuela intelectual para el ocultismo y los que son más grandes que nosotros han dicho: quien considera que la tarea de trabajar a favor de otros es muy ardua, más valdría que no la emprendiera. Los sufrimientos morales y espirituales del mundo son más importantes, necesitando ayuda y cura más de lo que la ciencia necesita de nosotros en algún campo de descubrimiento. ‘Quien tiene oídos, que oiga’.” K.H.

Después de 17 años de trabajo ha llegado el momento en que toda la Sociedad preste un poco más de atención a las palabras de esos Maestros de sabiduría que han indicado el camino, siendo estas, las “líneas originales” trazadas para ser seguidas. Quienes no las recorren son los que se sienten insatisfechos con nuestro trabajo, mientras quienes tratan de seguirlas son los que sienten y saben que la ayuda siempre se brinda al Teósofo sincero que no sólo intenta entender la filosofía, sino que la vuelve clara para probar y ejemplificar la doctrina y el objetivo de la Hermandad Universal.

Uno de los Destinatarios

 


1- La Carta del Mahāchohan de 1881, esta carta puede ser leída Aquí.

2- Path. Vol. III., 12. [Revista The Path Vol. III, Abril de 1888, págs. 8-12, Un Servidor de los Maestros, el Coronel Henry S. Olcott (A Servant of the Masters, Col. Henry S. Olcott), y una traducción del mismo se encuentra en el libro Artículos Teosóficos Volumen II de W. Q. Judge, págs. 188-193.]

 

Notas:

  • Este artículo apareció originalmente en la revista The Path de febrero de 1893,  págs. 333-335, bajo el título What the Masters have Said. La traducción que presentamos fue realizada por miembros de la Logia Unida de Teósofos y aparece en el libro Artículos Teosóficos Volumen II de W. Q. Judge, págs. 213-215, publicado este año por The Theosophy Company.