Aumentar Tamaño del texto
Disminuir Tamaño del texto

Un Mensaje Navideño

24 de diciembre del 2017

 

Otra Navidad llega a la vida de toda la Humanidad, una Navidad en la que todos los años, llega con un costo enorme en vidas no sólo humanas, sino que, los que más sufren tamaño dolor y muerte son los animales que luego llenan las mezas en las cuales se festejan las reuniones familiares. Es increíble que una fiesta religiosa como esta, este saturada de ese tipo de alimentación y que el costo sea, la vida de tantos indefensos seres vivientes. La Piedad y la Compasión, están ausentes para esas criaturas, los instintos se exacerban ante una meza que presenta esos “suculentos manjares”, pero, el dolor está igualmente allí, alguien ofrendó una parte de si, para ese festejo. ¿Cuándo terminará ese reguero de dolor para los animales? ¿Cuándo el hombre comprenderá que el respeto por la vida no sólo cuenta entre los seres humanos sino con todo ser viviente? Nada justifica semejante carnicería, nada, sólo las tradiciones, hábitos y costumbres ya sean religiosas o no parecen estar de acuerdo con esta ancestral desviación del respeto por la vida. ¡Humanidad! debemos detenernos en esas bárbaras costumbres, la Piedad, la Compasión, si es genuina, es Universal, es para con todo ser viviente.

 La pólvora que ha generado el mayor genocidio de violencia en la Humanidad, se respira con su olor de muerte en la atmósfera Navideña, todos los seres, menos los humanos, tiemblan de miedo espantoso con el tronar de esos elementos que excitan a la violencia a niños y mayores. Cuando más ruido, más excitación, las formas multicolores que se ven en los cielos y que maravillan, son sólo muerte para miles de pájaros e insectos y los animales domésticos sufren un estrés y un aturdimiento de sus sentidos haciendo que muchos huyan despavoridos de ese infierno que sólo el ser humano es capaz de desatar.

¡Humanidad! debemos detenernos, debemos aplacar este tipo de violencia, debemos respetar la vida no, desde nuestra religión, sino, desde nuestra propia actitud religiosa que por sobre todo respeta la vida, esa vida que también está en ti. Una conmemoración tan religiosa como la Navidad, no debería estar regada de tanto dolor, muertes, violencias, alcohol, drogas y falta de respeto por la vida de todo ser, si festejamos estas fiestas religiosas de esta manera, nada tienen de religiosas, sólo demuestra la incapacidad del ser humano para Amar.

¡Humanidad! la Naturaleza tiene para cada veneno, su propio antídoto, y si nosotros seguimos envenenado el planeta, llenándolo de horrorosas e injustificables guerras y hacemos de nuestras más elevadas conmemoraciones religiosas un altar que rociamos con la sangre de millones de animales, esta innoble actitud, nos pone a la altura de un reinado oscuro y de una humanidad que ha perdido el rumbo Espiritual y va camino hacia el estado más bajo en lo Ético y en lo Moral.

¡Humanidad! que cada niño, sea en Navidad un verdadero Angel, que evite aturdirse con los ruidos insensatos de la pólvora, que pida a sus padres, alimentos auténticamente religiosos, nada de sangre en sus mesas, ningún sacrificio animal justifica esta conmemoración religiosa, pidan, por la Paz, Sean esa Paz, y despierten el día 25, en Paz, y con esa Paz, continúen todo el año, entren de la misma manera al nuevo año sin nada que tenga en sus alimentos violencia, dolor y muerte, hagan de sus festejos una auténtica fiesta religiosa y vivan de allí en más Religiosamente, o sea respetando la Vida y el Armonioso Silencio, que es el que nos comunica con esa parte tan Sagrada y Espiritual de nuestra verdadera Esencia.

¡Humanidad! ¡Hermanos! Como estudiantes de Teosofía, de cuya Ciencia hemos aprendido el respeto por la vida y el valor inconmensurable del Silencio, sólo intentamos que toda nuestra Humanidad deje de producir y producirse tanto dolor innecesario, que por más que la muerte de tantos seres produzca ganancias económicas, también producen ganancias de un futuro poco prometedor, porque esas criaturas que se devoran, también son hijos de la Ley y nada se toma de ella sin un costo doloroso.

¡Amada Humanidad! Hermanos, desde nuestro humilde corazón, enviamos a todos, la más grande Bendición para vuestras Vidas, y que cada uno, sea una barrera que impida el paso por su corazón del odio, del racismo, de la cruel indiferencia, del fatal egoísmo y del oscuro orgullo que pierde y separa a tantas familias y a la misma Familia Humana.

Por una año de cosechas Pacíficas y una reconciliación basadas en la Fraternidad y el Amor Espiritual entre todos los Pueblos...

“PAZ, E INCONMENSURABLE PAZ PARA TODA LA HUMANIDAD”

  

El Centro