Dr. G. DE PURUCKER: Un Gran Teósofo
por W. Emmett Small
[El siguente artículo, escrito por uno de los más cercanos colaboradores de Gottfried de Purucker, fue publicado en The Theosophist de diciembre de 1962, y la presente traducción fue realizada por el Grupo de Traductores oficiales de El Teósofo en la edición trimestral octubre-diciembre de ese mismo año. Lo reproducimos aquí, con algunas pequeñas correcciones, por considerarlo de gran valor, dado el escaso conocimiento que existe de esta ilustre persona en el ámbito hispano de nuestro movimiento. Nota del Centro.]

Probablemente a ninguna figura destacada en Teosofía se le ha hecho tan escaso reconocimiento y rendido menos homenaje como al Dr. G. de Purucker. Hace diecinueve años que un acceso de trombosis coronaria dio término a su vida. Él era entonces el líder de la Sociedad Teosófica de Point Loma, mentalmente vigoroso, físicamente entero, sensitivo (como creo que nadie en sus días lo era en tan alto grado) al contenido profundo, a la función y a las responsabilidades, no simplemente de una organización de Teósofos, una Sociedad, sino más fundamentalmente al significado de esa Sabiduría, esa Ley, esa enseñanza que se designa hoy por el término Teosofía. Tuvo, también, un insuperable conocimiento, capacidad y devoción para comunicar su sabiduría a otros.
G. de Purucker empezóa dirigir la Sociedad Teosófica de Point Loma en Julio de 1929 y fue su principal líder hasta su muerte, el 27 de Septiembre de 1942. Fue un período señalado por una depresión mundial y por los primeros años de la terrible 2ª guerra mundial. Las nubes, negras y siniestras amenazaban material y espiritualmente al mundo. Para un dirigente Teosófico que debió enfrentar esos obstáculos es notable al extremo lo que ha logrado realizar: (1) Obtuvo la solvencia financiera de su Sociedad; (2) La vigorizó con su dinámico entusiasmo que casi triplicó el número de sus miembros en 13 años; (3) Dejó un cuerpo de enseñanzas, de exposición doctrinaria, inigualada en erudición y en el estímulo filosófico, intelectual y espiritual desde los días de H. P. B.; enseñanzas en completa armonía con las contenidas en “La Doctrina Secreta”de H.P.B y en “Las Cartas de los Mahatmas a Sinnett”.
G. de Purucker no ha sido una figura popular en el sentido común de la palabra. Ha sido desconocido fuera de los círculos Teosóficos, y aun no se le conocía bien en ese segmento del movimiento que él encabezaba. Pero se hace evidente para quién observa su vida que él vino a realizar un trabajo definido. Ese trabajo era claro, explícito, inconfundiblemente Teosófico. Ningún evento pudo desviarlo de su propósito. Este propósito era dar vigor al movimiento Teosófico; y ¿hasta qué punto lo ha conseguido?
Antes de los treinta años de edad G. de Purucker fijó su residencia en Point Loma, California. Diez años antes él estaba viviendo en una granja del Departamento de San Diego, y estaba en contacto con la Teosofía, pues dirigía unas clases sobre “La Doctrina Secreta”para la Logia Teosófica de San Diego, y por el año 1894 se encontró con William Quan Judge. Un año después él volvió a Suiza, país donde había estudiado, y en 1896 se encontró con Katherine Tingley en Ginebra y, tuvo una decisiva actuación en el asesoramiento para la adquisición de la propiedad en Point Loma, que vino a ser el Cuartel Maestre de la Sociedad Teosófica de Point Loma. Hizo extensos viajes por Sudamérica en 1897/98, luego pasó varios años en París, donde temporalmente, formó parte del cuerpo de redactores del periódico “Galignanis Messenger”, llamado entonces “Daily Messenger”. Como erudito conocedor de los idiomas Griego, Latín, Hebreo y Sánscrito, el Dr. Purucker estaba capacitado para estudiar las fuentes originales en la búsqueda de la verdad. Su padre, capellán de la Iglesia Americana en Ginebra y después en Roma y en Estrasburgo, confiaba en que su hijo seguiría su carrera. Pero, fue inevitable que a pesar de la vinculación y la persuasión paterna, el investigador de la verdad, deseara bucear a mayor profundidad de lo que era convencional en la religión y las superficialidades de ritual, y procurara mirar a mayor distancia de cuanto era limitado por el dogma. De tal modo se capacitó para escribir más tarde (Man in Evolution, Cap. I.) sobre la verdad conocida por edades por los grandes Magos y trasmitida actualmente bajo el nombre de Teosofía:
“Ella no está basada sobre afirmaciones dogmáticas. Ella no demanda una indiscutible y ciega adhesión a declaradas afirmaciones por quien quiera que fueran hechas ahora o en el pasado; pero exhorta a estudiar todo lo queél lea o escuche, y del fervoroso y meditado estudio extraer las verdades que han enseñado quienes han avanzado más allá de la habitual comprensión de los hombres; lo que han encontrado y cuanto han experimentado de esas enseñanzas. Eso se traduce para el estudiante en su propio beneficio, en el de sus semejantes y en favorecer el desarrollo de él mismo y de otros.
Procurad ensayar estas enseñanzas vosotros mismos. Estudiadlas honestamente, y sobre todo persistid en las decisiones honestas que hayáis deducido de vuestro estudio. Existe una poderosa razón para este consejo: ejercitando de este modo vuestras facultades internas de voluntad, juicio e intuición, estáis abriendo vuestras puertas interiores para la penetración de los rayos espirituales; puertas por las que pueda llegar la verdad hasta vuestras almas, pues estáis aspirando a ellas; y esto es un ejercicio espiritual de la más noble especie.”
Estas eran las doctrinas que él estudió y ensayó. Esa era la verdad que buscó empeñosamente. De este modo la Teosofía en el mundo externo como ya había sido desde su infancia en su mundo interior, fue el estudio de toda su vida. Transcurrieron de este modo veinte y seis años de trabajo literario, de editoriales en Revitas Teosóficas, de estudios y luego de participación en la dirección administrativa de los asuntos de la Sociedad. El fallecimiento de Katherine Tingley le trajo el deber de asumir por entero la dirección de la Sociedad. En cuanto a las líneas directivas que procuró seguir, han sido de austeridad y exactitud donde correspondía y de mayor adaptación en el mecanismo administrativo. Estricto en lo concerniente al comportamiento individual, la manera de vivir, y de compartir con otros las riquezas de las enseñanzas recibidas. Debido a esto la Sociedad creció, han sido establecidas Secciones Nacionales, surgieron y florecieron Logias. La Sociedad se mantuvo fiel a sus tradiciones, (1) libre de la mancha del psiquismo, (2) libre de la opresión política o semi-política, (3) dedicada a un intensivo estudio de la Teosofía, especialmente de la “Doctrina Secreta”de H. P. B., “El Océano de la Teosofía” de Judge, “Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett”, y las propias obras del Dr. Purucker. Esto dio y exteriorizó un propósito nítido y dinámico a las actividades de la Sociedad de Point Loma. Como resultado, ningún estudiante de Purucker tuvo que sufrir la pena de ver sus convicciones filosóficas mal situadas; nunca tuvo que renunciar a sus enseñanzas por encontrarlas inexactas o no hallarlas “en la corriente”de la tradición filosófica trans-Himaláyica. Y actualmente el discípulo encuentra sus raíces teosóficas muy bien plantadas; se encuentra capacitado, por ejemplo, para confrontar los aportes de las ciencias modernas, señalar en que puntos están firmes o débiles en comparación con la Teosofía. Él es compelido a volver a su propio yo interior, pero con la ayuda, la ventaja y la visión que le da el conocimiento del Sendero; no en un sentimental ensueño o un nebuloso vagar del pensamiento, sino una perspectiva ordenada y disciplinada de la vida, sus finalidades y su propia relación responsable con la Naturaleza universal. Una hoja de este particular capítulo de la historia Teosófica revela:
1929. El Dr. Purucker inicia sus funciones.
1930. Origina e impulsa un movimiento de fraternización entre todos los Teósofos.
Publica:
1930. “Preguntas que todos formulamos”[Questions We All Ask], una serie de conferencias públicas semanales sobre Teosofía básica; “Teosofía y Ciencia Moderna”[Theosophy and Modern Science] (condensada y publicada en 1941 como “El Hombre en Evolución”[Man in Evolution]);
1931. “Preceptos de Oro del Esoterismo”[Golden Precepts of Esotericism];
1932. “Fundamentos de la Filosofía Esotérica”[Fundamentals of the Esoteric Philosophy];
1933. “Glosario del Ocultismo”[Occult Glassary], un compendio de términos Teosóficos y Orientalistas;
1935. “La Tradición Esotérica”(2 vols.) [The Esoteric Tradition]; e innumerables artículos y conferencias sobre temas teosóficos aparecidos en folletos y hojas, o en los periódicos de Point Loma, “The Theosophical Path”, “The Theosophical Forum”, “Lucifer”; y otras obras publicadas después de su muerte, bajo los títulos “Mensajes a las Convenciones”[Messages to Conventions], “Vientos del Espíritu”[Wind of the Spirit] y “Estudios en la Filosofía Oculta”[Studies in Occult Philosophy].
Las obras mayores del Dr. Purucker son “Fundamentos”y “La Tradición Esotérica”. “Fundamentos”constituye una reveladora presentación de las enseñanzas claves de “La Doctrina Secreta”. Ningún estudiante puede leer este volumen sin obtener una visión mucho más profunda en el inmenso cuadro del universo y el hombre, su propósito y su destino. Las diez grandes claves doctrinales por la Sabiduría: Recorporización; Karma; Jerarquías; Swabhava, la característica esencial de una entidad; Evolución e Involución; los Dos Senderos: el de la Individualidad y el de la Personalidad; Atma-Vidya, conocimiento del Yo: como el Uno se hace muchos; todo eso se presenta ora por insinuación, ora por afirmación directa, revelando siempre un humano conocimiento fundamental.
“La Tradición Esotérica”es un profundo estudio de la filosofía Teosófica. Era la obra que el mismo G. de Purucker consideraba como su contribución más importante y representativa a la literatura Teosófica. En ella observamos el cuadro del desarrollo sucesivo de la verdad desde los tiempos inmemoriales a través de las enseñanzas de las Escuelas del Misterio y los grandes Sabios y Magos; se nos introduce hacia las doctrinas esotéricas de Gautama el Buddha; se nos muestran algunos de los misterios de la pneumatología; la finalidad de los estados postmortem, el destino que nos liga con las galaxias.
Los “Mensajes a las Convenciones”son especialmente notables por los muy elocuentes pasajes jamás igualados por un Teósofo acerca de la unidad Teosófica, en memoriales a las Logias de Adyar y Point Loma, al Congreso de la Sociedad Teosófica en Londres con motivo del centésimo aniversario del nacimiento de H.P. Blavatsky, en disertaciones radiofónicas por la estación Hilversum de Holanda.
Una revisión literaria de todos estos trabajos requiere mayor espacio del que disponemos aquí. Quizás, en vez de esto, podría decirse: el estudiante que ha absorbido algo del significado vital, esa flor al abrirse, ahonda sus sentimientos hacia la incomparable belleza y el portentoso ordenamiento que penetra todas las formas de la Naturaleza; los pasos en dirección a la muerte revelan que es un viaje con un propósito que él toma con una mayor seguridad y comprensión y aun con agrado; la batalla, el asedio, el eclipse y la victoria en la vida cotidiana se hacen cada vez más controlados por la ecuanimidad. Por sobre la trivialidad de las palabras, llena su ser un agudo sentido de realidad; su vida se va convirtiendo en una siempre renovada y estimulante revelación.
Como ya se ha dicho, en toda esa abundante producción G. de Purucker refleja una fiel adhesión a la Teosofía original de H.P.B. y de los Maestros. Esta es la piedra de toque con la que es necesario estimar la norma y la calidad, hacia la que todos los Teósofos han de volver a tender, si ellos y su Sociedad han de sobrevivir como una fuerza efectiva en el mundo.
No es un culto, en el sentido más bien reprobatorio que se suele dar a este término, puesto que G. de Purucker fue universal en su enseñanza. El libró de grillos a la mente de sus estudiantes; él les dio luz, visión, energía para mantenerse en pié, para pensar y sentir alto, y no incurrir en el error de estrechar sus simpatías o de cerrar sus conciencias a la luz que llega o aceptar como real lo aparente. El enseñó con certeza como entrar en el Sendero y hacer los primeros pasos iniciales con confianza. Pero, fue sobre todo universal. Esta es la clave esencial para valorar un maestro.
Los años difíciles que se sucedieron desde su fallecimiento no han debilitado los corazones de quienes él enseñó, no han nublado la visión que recibieron.
Aun cuando mucho se ha tomado, mucho queda; y aun cuando
no somos hoy esa potencia que antaño
movió tierra y cielo, eso que somos, somos;
el mismo temple de heroicos corazones,
debilitados por el tiempo y el destino, pero de firme voluntad
para pugnar, buscar, hallar y no rendirse.
(Paráfrasis de “Ulises” de Tennyson)
Aun vibran en nuestras mentes sus palabras que enriquecieron su significado y la finalidad de nuestras vidas:
Oh, Tu áureo Sol de esplendor excelso!
Da luz al corazón y llena nuestra mente
Haciéndonos sentir unidos al
Divino Corazón del Universo; y así
Podamos discernir entre nosotros el Sendero
Y hollarlo hacia las distantes metas de Perfección,
Guiados por tu radiante luz.
(Antigua Gayatri Védica. Paráfrasis del Dr. Purucker)
QUE PODAMOS HOLLAR EL SENDERO. Esta era la finalidad de su alegato, la meta de sus esfuerzos. Cuantas veces él terminó sus disertaciones haciendo el antiguo llamado, ¡Busca la Luz Interior! ¡Cada uno de vosotros es un Dios encarnado. Sedlo! El iluminó esa antigua exhortación, ese grito del corazón, del alma y del espíritu empleando el rico tesoro de las doctrinas Teosóficas, exponiéndolas, ilustrando, chocando a veces, pero casi siempre persuadiendo por medio de todo aquello que convoca lo más elevado de nuestro ser en intelecto, amor e intuición.
Creo que el más fuerte deseo de quienes han conocido a G. de Purucker, es que también otros puedan compartir la sabiduría, la Teosofía que su karma ha permitido recibir por su mediación. A ellos concierne la aceptación.
La existencia de los Maestros y su Mayor Preocupación, la Humanidad: La Gran Causa
Unas palabras referentes a los principales gestores de la difusión de la Teosofía en el mundo, los Mahatmas de Sabiduría.
Parece ser que una gran cantidad de creencias basadas en una aún más grande cantidad de supersticiones se ha instalado en gran parte de la humanidad que preconiza estudiar sobre la evolución espiritual del Hombre. Los supuestos mensajes de los Maestros de Sabiduría llegados a través de dudosas personas, hasta con mezclas de extraterrestres y ovnis, nos asombran, nos dejan estupefactos pero también nos entristecen, principalmente porque quienes pretenden ser los agentes de estos Hombres Santos, algunos son miembros de alguna institución teosófica o lo han sido y lejos de ser ejemplos de vida espiritual, son literalmente seres enfermos, caídos bajo su propio engaño y su necesidad de ser alguien importante en una sociedad crédula , sucumben en su propia irreal fantasía. Es así, que seguidores de estos estafadores del espíritu, van tras una quimera, desconociendo las leyes eternas que rigen todo lo creado, ignoran también qué es un Maestro y cómo llega a serlo. Muchos enredan sus creencias sobre los Maestros de Sabiduría con la categoría de los santos de sus propias religiones, nada más lejos que esto último. Ellos mismos en sus cartas (Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett) se encargan de decirnos mucho sobre ellos y las normas éticas y morales que rigen su Fraternidad de Adeptos. Lejos, muy lejos estamos aún de comprenderlas y vivirlas. Nosotros, los estudiantes de Teosofía tenemos el deber de estudiar en profundidad cómo se forma desde el Chelado y se logra ser Adepto, un Mahatma, hasta un Maha-Chohan. No podemos, ni debemos contribuir con una más enfermiza superstición, ni dejar que los Maestros de Sabiduría sean tomados como fetiches mágicos, hacedores de milagros, que tienen por agentes a personas inescrupulosas para difundir sus “mensajes” que son una burla a sus sagradas investiduras. Ningún Maestro de Sabiduría, como los que iniciaron el Movimiento Teosófico en el mundo, volvió a mantener públicamente contacto con algún supuesto agente de ellos. En todo caso si los hubiera, deberían poder demostrarlo, cosa que la mayor parte de los estudiantes de Teosofía que nos consideramos serios, no lo creeríamos jamás. Todo contacto con ellos siempre se ha mantenido en una silenciosa reserva. Ese silencio es el que protege a esos mismos Maestros de toda banal curiosidad y principalmente a quien tiene contacto con ellos.
Lo aquí expuesto, no pretende decir que no sea posible que alguien, tenga de estos Maestros de Sabiduría sus enseñanzas de manera directa, pero sabemos también, que estos derechos se ganan con un denodado esfuerzo. Siempre serán nuestros actos, nuestra Conducta según la Ley, los que traerán a uno de estos Santos Varones a nuestra vida. Si estudiamos la Ley de Karma, veremos que no hay excepciones en la naturaleza, que todo lo que ganamos es por esfuerzo propio, como ellos mismos lo han hecho, que han acelerado sus procesos de evolución, donde la misma, por la fuerza de las leyes que la gobiernan, no da saltos.
Y finalmente, ¿existen los maestros de Sabiduría? ¿Qué tan importante puede ser para nosotros? Probablemente sea para nosotros motivo de inspiración saber de su existencia. Como tan importante es que en momentos en que la debilidad, el dolor y las difíciles pruebas de la vida nos hagan flaquear, nos aferremos a la idea de que ellos, si bien no pueden intervenir en nuestro Karma, nos pueden acompañar inspirándonos fortaleza. Confiar en esta idea sin que sea una fe ciega, nos puede reconfortar, si nuestra entrega es verdaderamente sincera al servicio de la Humanidad. Hemos comprobado como H.P.B., W.Q. Judge y H.S. Olcott, tuvieron ese extraordinario privilegio de trabajar bajo su tutela, conocerlos personalmente, aprender de esa Sabiduría Arcaica dada por ellos a través de H.P.B. que asombrará a la Humanidad por mucho, mucho tiempo más y que estos tres Titanes del Servicio supieron dejar impreso en el papel como la mayor herencia para la Humanidad que decidieron servir. H.P.B. es el único eslabón más importante entre la Fraternidad de Maestros y la Humanidad. Nosotros, la Humanidad, sus directos y eslabonados herederos, tenemos en nuestras manos la decisión de continuar esta cadena de Amor y Servicio o de romperla por los actos de egoísmo criminal y de barbarie ¿permitiremos tamaña enajenación del Amor Espiritual en nuestra Conducta, condenando a la Humanidad al más cruel de los infiernos, tan solo por un egoísmo cruel y despiadado fundamentado en una más cruel cobardía del “yo no me comprometo”? Un Maestro en una de sus cartas dice, “…solo en el hombre hay esperanza para el hombre…” por lo que es fácil deducir que solo podemos avanzar hacia una existencia superior, si unidos en el bien común, la ayuda mutua, la cooperación en la enseñanza e instrucción en la verdadera ética y moral superior, el hombre cultiva en su mente y corazón la riqueza de esa Sabiduría que nos han dado a toda la Humanidad estos hombres de espiritualidad inmaculada, los Mahatmas de la Eterna Sabiduría… honrémosles en nuestro agradecido corazón, ateniéndonos a sus Sabias Enseñanzas.
Dos grandes Adeptos fueron conocidos y popularizados por confesar H.P.B., que ella había sido entrenada por ellos para comenzar a hacer efectivo un Plan para la difusión de la Sabiduría Eterna, estos Adeptos fueron conocidos con los nombres de Morya y Koot Homi Lal Sing, más conocidos por sus iniciales de M. y K.H., pero al parecer intervinieron otros grandes Adeptos en el Plan establecido para difundir la Teosofía. Ellos mismos en sus cartas hacen referencia a un Chohan como una autoridad por encima de ellos mismos, como también se deja traslucir en las mismas cartas una gran autoridad Espiritual como el Mahachohan que está por encima de todos ellos; lo que demuestra que estos grandes Adeptos forman una gran Jerarquía de sabios en forma piramidal, y que el conjunto de todos ellos son la representación misma de Atma, Buddhi, Manas, en la tierra. La Gran Logia la componen todos ellos; también se conoce como La Logia Blanca y otros nombres como los Sabios Transhimaláyicos, etc. En realidad no es mucho lo que se conoce en detalle sobre los Mahatmas pero sí debemos agradecer a H.P.B. la mayor parte de la información que nos ha llegado a través de sus escritos. La Humanidad ha sido protegida por esta Jerarquía por edades, estos guardianes de la evolución Humana han preservado todo el conocimiento del desarrollo evolutivo de todas las miríadas de vida que se desarrollan tanto en este planeta como en el sistema solar al que pertenecemos. Han influido en las artes y las ciencias en desarrollo y en cada Ciclo en que la obscuración provocada por el materialismo ciego comienza a invadir la mente de la Humanidad, aparece uno de estos grandes seres o es enviado uno de sus agentes, para impulsar a esta Humanidad en la búsqueda de su Divino Origen; revelando parte de esa Sabiduría Sagrada que sigue un imponderable Plan Universal que ha comenzado en la profundidad de esa Súper Conciencia Divina que está más allá de toda comprensión Humana. Se podría decir muchas cosas más de estos Maestros de Sabiduría, pero es importante que los estudiantes de Teosofía y aún aquellos que no lo son y les interesa saber más sobre ellos, investiguen en una gran cantidad de textos Teosóficos, principalmente en todos aquellos de H.P.B., dado que ella ha sido quien más los conoció y ha servido a la Gran Causa por la cual, siendo su más devota y fiel servidora, ofrendó su vida. Muchos han tenido el privilegio, en los tiempos en que se fundó la Sociedad Teosófica, de verlos personalmente, como en una de las apariciones que cuenta H.S. Olcott, quien narra un suceso extraordinario en un encuentro con el Maestro M. Para evitar falsas suposiciones que H.S. Olcott pudiese tener respecto de si ese encuentro se hubiese realizado realmente y para despejar cualquier tipo de duda, el Maestro Morya le deja su turbante como prueba de ese histórico encuentro y el mismo hoy se preserva en la S.T. de Adyar. No fue la única vez que H.S. Olcott estuvo frente a uno de estos extraordinarios Superhombres. Estos encuentros narrados en “Hojas de un Viejo Diario” en inglés y en castellano, “Historia de la Sociedad Teosófica”, son inmensamente ricos en información y relatos de sucesos que bajo la visión de H.S.Olcott tienen determinados impactos en él. Son muy interesantes los comentarios que hace Damodar Mavalankar, en varias cartas enviadas a W.Q. Judge sobre estos Adeptos y como fueron preparándolo en el chelado, proceso que debe haber continuado cuando parte hacia los Himalayas en busca de su Maestro. Hay una cantidad de personas que mantuvieron contacto epistolar con ellos, es el caso del Sr. A.P. Sinnett que durante un largo período de tiempo mantiene correspondencia con ellos, obteniendo una gran cantidad de enseñanzas e informaciones que confirman con más vehemencia las enseñanzas que se encuentran en “La Doctrina Secreta”, y gracias al Sr. Trevor Barker y la albaceas del extinto Sr. Sinnet, se pudo conformar un libro con todas estas importantísimas cartas. Este libro ha sido traducido al español bajo el título de “Las Cartas de los Mahatmas a A.P. Sinnett”. Pero también surgieron una gran cantidad de personajes con una fértil imaginación y pretendidos derechos y actualmente hay los que dicen recibir de estos Altos Adeptos, enseñanzas y alocadas misiones para “salvar” a la Humanidad. La mayor parte de estas personas desconocen las cualidades necesarias como para tener la más mínima relación con uno de ellos, lo cual implica una vida pura, una intachable conducta basada en una ética y moral cultivada en “La Doctrina de la Conducta”, sin cuyo “pasaporte” es imposible traspasar las elevadas fronteras donde residen estos Hermanos Mayores, flores de la Humanidad. Estos Maestros trabajan para toda la Humanidad en su universal conjunto y no de manera individual, ellos declaran “…debéis venir de vuestro mundo al nuestro…” lo que implica una o más vidas de pureza y de servicio por la Causa más importante por la que ellos han ofrendado sus existencias, la Humanidad. H.P. Blavatsky fue quien hizo conocer la existencia de estos Santos Varones de Sabiduría, guardianes de esta Humanidad, reveló como se puede llegar a ellos y hasta como se puede llegar a SER uno como ellos. El conocimiento sobre la existencia de semejantes Sabios era de unos pocos y en la tradición de la India se conocía de ellos pero incluso allí también había un velo de supersticiones que cubría sus existencias. Pero H.P.B. descorrió ese impenetrable velo y hoy la mayor parte de la Humanidad conoce o puede acceder al conocimiento de la Teosofía y a través de ella conocer con certeza lo que es un verdadero Adepto y así evitar caer en el engaño de seres inescrupulosos cuyo afán es el de hacer creer a los demás que son elegidos por estos Maestros cuando en realidad son simplemente estafadores del Alma, llenos de un profundo egoísmo y un morboso deseo de ser adorados como rarezas espirituales. Pero no más ver cómo actúan en sus vidas cotidianas para tomar la pronta decisión de poner la mayor distancia posible de estos afiebrados personajes. Entre las cartas que fueron publicadas en el libro más arriba mencionado se encuentra una de ellas, la Carta N° 10, en la que el Mahatma K.H., nos ilustra ampliamente como son las leyes en las que ellos se mueven, como durante edades han preservado un elevado conocimiento de las leyes de la naturaleza y reglas de vida y de Conducta que llevan al hombre hacia la perfección, y a la vez nos muestran los serios desvíos en que ha caído la Humanidad principalmente en lo tocante a las Religiones y al avance despiadado de un materialismo que ha obnubilado su percepción de lo divino. Estos Maestros, nos enseñan que el Servicio no es servilismo y que si dedicamos nuestra vida a comprender nuestra propia naturaleza espiritual podremos servir con sabiduría a esta sufriente Humanidad. Nos advierten que ninguno de ellos puede intervenir para modificar el Karma que hemos provocado y que ningún rezo o ceremonia puede evitar el cumplimiento del resultado Kármico, los Mahatmas no violan las leyes impidiéndolas, un Maestro es la representación misma de esas leyes divinas. Llenos de Amor y compasión tratan de inspirar a cada investigador la necesidad de aliarse y armonizarse con la Ley, porque lo que lo arrastra por tanto dolor y sufrimiento es su disociación de ella.
Antes de terminar este artículo, agregaremos un poco de información más. Existen en la actualidad, dos cuadros de cada uno de estos Mahatmas Morya y Koot Hoomi o Kuthoomi como también se escribe, los mismos están en la Sociedad Teosófica de Adyar. Al parecer la Sra. A. Besant los hizo colocar en la Sección Esotérica, después que H.S. Olcott falleciera, según nos hemos informado los mismos no son posibles de ver a no ser que se pertenezca a dicha Sección Esotérica. Estos cuadros son los originales pintados en su momento por un joven de origen Alemán, Hermann Schmiechen. Esto ocurrió un 19 de junio del año 1884, en presencia de la misma H.P.B. y varias personas más, el Mahatma M. le pidió a H.P.B. que llevara ese día a Laura Holloway, esta Sra. poseía ciertos dotes de clarividencia con los cuales pudo describir al mismo Mahatma que estaba junto al Sr. Schmiechen, pero invisible para el resto de los concurrentes. En gran detalle la Sra. L. Holloway narra este suceso tan importante pues a partir de allí es que el mundo puede tener idea del rostro de estos Mahatmas, el artista pudo trasladar en la pintura la fuerza espiritual impresa en la mirada profunda de estos amados y respetados Hermanos Mayores. También se sabe que el artista reprodujo uno o dos cuadros más de cada uno de estos Mahatmas los cuales tuvieron distintos destinos. Pero aquí lo que hay que destacar, es que ha sido a partir de H.P.B. y la Sociedad Teosófica que se ha difundido la existencia de estos Sagrados Rishis, y que en realidad hay una gran cantidad de sucesos acaecidos en esos tiempos, hasta que finalmente a la desaparición física de H.P.B. se detuvo toda información sobre ellos tal cual lo predijo ella tiempo antes de morir.
Con el tiempo cada institución Teosófica tuvo una actitud diferente con respecto a sus imágenes, como también a “Las Cartas de los Mahatmas”, pero la tecnología informática ha venido derrumbando los tabúes que se han creado alrededor de todo esto, mostrando que tanto la Sabiduría brindada por ellos a través de H.P.B., sus cuadros y sus Cartas, son patrimonio de toda la Humanidad y que si ellos no hubiesen querido que tanto los cuadros como sus cartas no sean vistas por la Humanidad, estas jamás hubiesen tomado estado público, porque ellos poseen toda la capacidad de evitarlo si así lo quisieran. Demás está decir que algunas instituciones Teosóficas al sentir un profundo respeto por la alta investidura espiritual de los Mahatmas, disponen de ciertas normativas de Conducta, tanto por sus imágenes como por sus Cartas, lo cual debe ser respetado.
Y por último, todo estudiante de Teosofía una vez que ha comprendido lo que es un Mahatma, un Iniciado o un Chela, debe evitar que se teja cualquier tipo de superstición alrededor de estos Logros Espirituales, justamente estos Mahatmas han venido luchando por edades con el mayor enemigo de la Humanidad, la ignorancia, pues es esta la madre de todos los males que aquejan a toda la Raza Humana. El Mahatma K.H. en su Carta N° 10 nos alerta en una poderosa síntesis de la verdad en esta memorable frase “…la ignorancia crea dioses y la astucia aprovecha la oportunidad”. De víctimas de estas “oportunidades” está llena la historia de la Raza Humana, de dolor y miserias provocados todos por la ignorancia en creencias ciegas y en falsos dioses o salvadores de la Humanidad, que no han sido más que tiranos envilecidos por el poder; y lo más triste de esto es ver al hombre provocando todo esto a otros hombres. Es el Hombre la única criatura que prodiga dolor y miserias sobre los más débiles y a la vez se las prodiga a sí mismo, cayendo víctima del mayor justiciero del universo, Karma.
“SOLO EN EL HOMBRE HAY ESPERANZA PARA EL HOMBRE”, esta verdad dicha por el Maestro K.H. es el mayor faro de luz para nuestra CONDUCTA y no habrá un fin de vida más glorioso que morir por esta Sagrada Causa, la Emancipación Espiritual de toda la Humanidad.
EL CENTRO
Henry Steel Olcott, el Protector y más Importante Organizador de la Sociedad Teosófica

Lo que jamás debe haber pensado ni imaginado H.S. Olcott que como soldado libraría la mayor batalla de su vida al frente de una institución que revelaría al mundo tantos conocimientos relacionados con la evolución interna y externa de la Humanidad. Que el Hombre individualmente, libra su propia batalla dentro de su propia naturaleza Espiritual y Humana. Que para que el Hombre Espiritual se declare triunfante sobre el hombre material, él pondría en sus manos “Las Cuatro Nobles Verdades y El Óctuple Sendero” junto con “La Cadena de Causación, Los Doce Nidánas” del Buddhismo, junto con la riqueza de valor inestimable de la Teosofía.
Este Hombre notable e incansable y bastante escéptico, logró un lugar de suma importancia en el movimiento Teosófico junto a H.P.B. y W.Q. Judge. Un encuentro entre H.P.B. y él en un lugar llamado La Quinta de los Eddy, selló el Karma de ambos y un 17 de noviembre de 1875 en la ciudad de Nueva York, nacía esta institución bajo el nombre de Sociedad Teosófica, donde comenzó su presidencia hasta el final de su vida.
Su constante dedicación y su abnegado servicio a la Gran Causa de los Maestros de Sabiduría, le permitió estar frente a frente con ellos, el agradecimiento de estos grandes seres lo protegió como una gran bendición toda su vida. Su silencio cual fortaleza inexpugnable protegió cada misión dada por los Maestros.
La difusión de la Teosofía fue una de sus mayores preocupaciones llevando sus conferencias a lugares que preocupaban a los más intrépidos. No era fácil recorrer aldeas y pueblos en lomos de caballos, de elefantes, camellos o palanquines, donde el calor abrasador y la humedad, eran una verdadera tortura para personas de su origen, pero aun así dio cumplimiento a lo que su deber moral le inspiraba. Una de sus mayores contribuciones fue para el Buddhismo, con su “Catecismo Buddhista” revivió esta Ciencia-Religión, dándolo a conocer de manera más universal en momentos en que parecía casi extinguido. La creación por él, de la bandera buddhista, con los colores del Aura de Buddha, fue uno de los emblemas más representativos de ese momento.
El Cuartel General de Adyar significó para él, el centro de la difusión de la Teosofía para el mundo. Los verdaderos fundadores del Movimiento Teosófico, los Maestros de Sabiduría, más de una vez visitaron ese lugar y ha sido allí donde resolvieron asuntos de importancia para el Movimiento, convirtiendo a ese sitio en el más emblemático para las decisiones sobre los destinos de la Sociedad Teosófica y la Teosofía de ese tiempo.
Sabemos por los hechos históricos que su compromiso tomó características únicas, en el mayor de los silencios aceptó cada prueba y ejecutó el pedido de esos Maestros que amaba y respetaba hasta las últimas consecuencias. Las divergencias entre los componentes de este esforzado grupo no fueron obstáculos que estancasen el fluir del río proceloso de la Teosofía. La orden interna era avanzar y avanzar, porque el tiempo con sus ciclos también avanza. No se podían permitir ociosos descansos y cumplió con su parte lo mejor que pudo, pero también sabemos que no se halló un hombre de su linaje interior, con tan grande valentía y decisión práctica, entregado a la Gran Causa que conmovió su corazón. Mucho le debemos a este noble trabajador todos los estudiantes de Teosofía. Por su intermedio, llegó a nuestros días, una gran cantidad de material con los hechos históricos que él mismo cuenta y que nos pueden servir para conocer cómo comenzó a materializarse este Plan extraordinario de la fundación de la Sociedad Teosófica y los hechos donde H.P.B. ejecutó
sus poderes aún desconocidos por él y su relación con los Maestros. Indudablemente H.S. Olcott estaba íntimamente ligado al Karma de este suceso tan único, por ello es que su contribución, quedará para siempre en el corazón agradecido de todos los estudiantes de Teosofía del mundo.
H.S. Olcott, recorrió la India, fundando logias Teosóficas. Así también recorrió otros países con la misma misión. Ya a una edad avanzada, trató de mantener en pié el altar de la Teosofía aún con las grandes dificultades que ponían en peligro la magna obra de los Maestros para el mundo. Pudo comprobar, cuanto sabían de él los Maestros, cuando uno de ellos le expuso las debilidades de su personalidad y le mostró el obstáculo que era su excesivo celo, su desconfianza y escepticismo con sus camaradas y cómo esto le evitaba avanzar en el sendero. Nunca sabremos hasta donde llegó su propia conquista interior y si pudo vencer lo que su Maestro le advirtió en dos oportunidades, pero sí sabemos que continuó hasta su muerte al frente de su misión. Llegando al final de su vida, vislumbró los grandes cambios que se avecinaban y qué lejos estaba él ya para impedirlos. A su muerte, los rápidos cambios que se suceden en el mundo humano, produjeron los giros casi inevitables dentro de la S.T. que llegaron a nuestros días, pero el impulso que él le pudo dar con su cooperación aún perdura en el Aura misma de la Sociedad Teosófica de Adyar.
EL CENTRO
La Humilde Grandeza de H.P.B.
¿Cómo se puede hablar de alguien como H.P.B.
sin entrar en un mundo desconocido, enigmático, filosófico y a la vez profundamente espiritual? si, quizás H.P.B. haya sido uno de los personajes más enigmáticos de los últimos ciento treinta años. Despertó la curiosidad del ignorante y el espíritu dormido de científicos e investigadores de la ciencia y la religión, lo que levantó oleadas de escepticismo, dudas y controversias; sin ser la enemiga de nadie tuvo y tiene detractores que aún se empeñan en demostrar lo que jamás comprenderán de ella, su grandeza científica y espiritual.
Si sus detractores buscaban a alguien grande para denostar, encontraron en H.P.B. a alguien que los superó más allá de toda idea; no era grande, era grandiosa, demasiado para ser comprendida por mentes pequeñas, de ideas limitadas, encerradas en pobres estructuras, fanáticos, incapaces de concebir en sus mentes el vuelo mental que ella poseía, y menos aún, comprender sus enseñanzas, tal como el hecho de la evolución física y espiritual en el universo, que puede llevar al hombre ante la puerta misma de su divina procedencia. H.P.B. demostró que de esto sabía mucho y más, aunque en su humildad nunca admitió que de ella emanaba semejante conocimiento, siempre lo atribuyó a Santos Varones, hijos de una suprema Sabiduría a los que llamó sus Maestros. Hoy, sus detractores, aprovechando esta tecnología de avanzada, siguen intentando descalificar a H.P.B., con argumentos rebuscados en falsas afirmaciones, sin embargo H.P.B. los enfrenta con la sabiduría que le dio brillo propio y con las armas más poderosas que ella logró poseer en sus manos: pluma, tinta, papel y un supremo conocimiento de las leyes que gobiernan el universo, y, aunque parezca contradictorio, ella afirmó más de una vez que su servicio, su entrega de amor, era para toda la Humanidad, la que, a sabiendas de ella, estaba integrada también por sus más intestinos detractores. Esto demuestra la grandeza y humildad de esta misteriosa H.P.B.
El Movimiento Teosófico que H.P.B. puso en marcha a partir del año 1875, jamás se detendrá. Su enorme e inagotable energía es el amor más elevado y aún desconocido por la mayor parte de la Humanidad, por ende, al ser desconocido será imposible detenerlo y lo más maravilloso de la fuerza de este amor es que, al conocerlo comenzamos a formar parte de él, no sintiendo otra cosa que la necesidad de vivir dentro de esta fuerza, que es la sabiduría misma.
H.P.B. fue una integrante de la Gran Logia Blanca que trabajó públicamente bajo las órdenes de Adeptos, e hizo conocer su relación con ellos convirtiendo su caso como único en su tipo. El mundo tuvo la oportunidad de conocer a semejante personalidad que descollaba en cuanto tema filosófico, religioso, espiritual o científico tratara, pero este mundo atraído por lo fantástico que de ella se hablaba, nunca se dio cuenta a quien tenía en frente. Su alta investidura le permitió una más alta sensibilidad ante el trato desconsiderado del mundo. Sufrió más por su impotencia ante la ignorancia que amenazaba el Plan de sus Maestros y a la misma raza Humana, que a ella misma, pero aún así su obra fue terminada hasta donde el Karma de esta misma Humanidad lo permitió.
Para su propio pesar, no siempre sus compañeros supieron comprenderla, y la visión que de ella tenían no siempre fue la más acertada. Probablemente quien más pudo comprender su obra, su entrega y su sacrificio, fue W.Q. Judge, protegiendo hasta sus últimos días la pureza de las enseñanzas teosóficas, dejando encolumnado el trabajo para América de manera que llegara hasta nuestros días la Teosofía Original, a pesar de las dificultades que esta Teosofía tuvo que sortear, entre cambios e ideas, que pusieron en peligro esta misión. H.S. Olcott, fue fiel al trabajo de la Sociedad Teosófica y a toda su organización, sin embargo, W.Q. Judge fue el más fiel servidor de la Teosofía, permitiendo finalmente que otras organizaciones Teosóficas que nacieron después, pudiesen llevar adelante la Teosofía Original sin alteraciones que desvirtuaran sus enseñanzas. Estas organizaciones existen, por fortuna, hasta el día de hoy y esperemos que sigan existiendo, ya que tamaño esfuerzo y sacrificio de todos los que intervinieron en esta “empresa desesperada”, no debiera terminar en fracaso en manos de los actuales herederos de este saber sagrado, La Teosofía.
En los primeros tiempos en que H.P.B. comenzó su misión en el mundo, es dable observar, como la ceguera mental, el fanatismo por ideas religiosas y por una ciencia negada a aceptar el avance perpetuo de la evolución, dificultaron la aparición de nobles servidores, de mentes abiertas, capaces de reconocer la raíz común entre todas las religiones y con una capacidad científica, para develar esos mismos misterios científicos que hoy son ampliamente aceptados por haberse comprobado su veracidad, dándole a H.P.B. un lugar importante en el estudio y la opinión de científicos de renombre.
H.P.B. aseveró, para asombro de muchos de su tiempo, que el átomo era divisible ad infinitum, con lo que muchos científicos se dieron cuenta que esta extraordinaria mujer de algún lado obtenía una información, totalmente comprobable si se salía del estancamiento científico y se le daba un nuevo impulso a la investigación que hasta ese tiempo estaba en estado pétreo. H.P.B. declaró a toda la evolución como un todo científico, ya que todo partía de una unidad que se sumergía en la diversidad de la materia y retornaba totalmente espiritualizada a esa misma unidad. Esto es la evolución, es el Kosmos con supremas inteligencias, que en un inconmensurable y eterno laboratorio científico, da lugar a una concatenación de experiencias y lleva a miríadas de vidas a esa realización divina, buscada y anhelada por millones de años y de la cual se puede tener verdadero conocimiento cuando se llega por evolución a ese estado de Hombre-Mente, por lo menos en este sistema. H.P.B. destruyó los altares de una enfermiza superstición, donde el espiritismo y el dominio religioso basado en otras tantas supersticiones y fe ciega convierten al individuo en un esclavo del fanatismo ciego y peligroso, en una sociedad sedienta de una verdadera Fraternidad y necesitada de saber las Verdades Eternas, sobre su Naturaleza Divina, para liberarse del sometimiento doloroso de la materia.
Sobre H.P.B., aún no se ha dicho todo, lenta pero constantemente se va encontrando una cantidad de correspondencia que ella personalmente escribía. Hoy son de gran importancia para quienes siguen la Teosofía Original. Muy pocas son las cartas escritas por ella, que no dejen deslizar alguna enseñanza de valor inestimable. Hoy, ante la actual modernidad del mundo, su figura espiritual se agiganta, empequeñeciendo a sus
obscuros detractores. La luz de su conocimiento le da a la ciencia herramientas para desentrañar los misterios del universo. A las religiones les muestra la verdadera religión a ser seguida; despojadas de sus supersticiones, estas son todas hermanas nacidas de una misma raíz. Enseñándoles que no es la religión la que acerca al hombre a su divinidad sino el acto de vivir religiosamente.
Encontramos a un hombre que pudo demostrar que viviendo religiosamente, asido a la Ley de Amor y no violencia podía romper con las cadenas que sometían a sus Hermanos. La libertad que Gandhi buscó para su pueblo, fue inspirada por la Teosofía. Este extraordinario agente de la paz, tuvo el privilegio de encontrarse con H.P.B. y gracias a ello puso su mirada en su país y en su sabiduría milenaria, dándose cuenta que la verdadera cultura espiritual estaba en su tierra. Ingresó como miembro de la Logia Blavatsky el 26 de marzo de 1891. Fue con Teósofos que estudió el Bhagavad Gita, y profundamente inspirado en él, comprendió que la mayor batalla sólo se puede ganar aplicando las leyes del Amor, sin provocar daño alguno, la filosofía de Ahimsá cubrió su vida, la no dañabilidad, la resistencia pacífica, la no violencia desplegada en el Bhagavad Gita, la incorporó a su vida y la usó hasta su trágico final. Pero la libertad de su país finalmente se logró, aunque el fanatismo y la ignorancia cobraron tan alto y doloroso costo.
Se podría nombrar una gran cantidad de hombres y mujeres destacados por sus vidas ejemplares que fueron inspirados por H.P.B. y la Teosofía que ella y sus Maestros revelaron al mundo, lo que nos llevaría a escribir cuantiosos volúmenes, así y todo no alcanzaríamos a decirlo todo, más hoy con esta tecnología de la informática podemos encontrar su extraordinario trabajo en pos de elevar a esta, nuestra Humanidad, por encima de tanta miseria y pobreza espiritual. Su legado no pasará nunca desapercibido por ninguna mente y corazón que busque y trabaje por el bien común y que selle su vida con el sagrado compromiso de amor que haga posible el mejoramiento de la raza Humana.
H.P.B. y sus Maestros, nos heredaron un conocimiento sin el cual sería imposible nuestro “retorno a casa”. En “La Doctrina Secreta”, ordenaron y clasificaron cientos y cientos de conocimientos que en toda una vida humana no podríamos desentrañar a pesar de nuestra tecnología. Las normas morales y éticas que rigen la existencia de estos Sabios, pueden influir grandemente en la mente y corazón de todos nosotros si tan solo hacemos un intento de ser mejores. Con la crítica despiadada hacia H.P.B., sus Maestros y la Teosofía que ellos dejaron, no mejoraran los ingentes problemas del mundo. Pero si aprendemos de ellos, de su Sabiduría contenida en La Teosofía, seguramente se aliviará la pesada carga de dolor y miseria que amenaza con destruir este único planeta que nos sustenta.
Debemos saber que ninguna pretendida “verdad” acuñada en la intriga humana, puede alcanzar a H.P.B. y sus Maestros, ellos son el resultado de la Eterna Ciencia de la Verdad, jamás sus sagradas investiduras serán manchadas por algún pensamiento o acción humana, porque en términos de evolución espiritual, están demasiado lejos, por lo tanto, para nosotros, inalcanzables.
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Un Fiel Custodio de la Teosofía en América, William Quan Judge
Durante el primer período en el comienzo del movimiento Teosófico en Nueva York, el Sr. W.Q. Judge, se mantuvo distante de la atención del público, como del intenso trabajo que lo ocupara tiempo después, siendo H.P.B. y H.S. Olcott, los que centraban la mayor popularidad e interés, por los mismos fenómenos que producía H.P.B., quienes luego partieron hacia la India, para instaurar finalmente, el cuartel general en Adyar.
Pero en ese período en Nueva York, H.P.B. parece haberlo entrenado en conocimientos ocultos junto a H.S. Olcott y a otro sujeto que pudo ser un abogado neoyorquino. Esto aparece en “La Doctrina Secreta” donde ella dice que había enseñado “una considerable parte de la filosofía a dos europeos aún antes de publicar Isis sin Velo”, aparte de su colega, H.S. Olcott.
Mientras se desarrollaba el plan Teosófico en la India, que abarcaría finalmente casi toda Europa, W.Q. Judge permanecía en América, donde parecía que una lentitud cada vez más densa, dejaba la Sociedad Teosófica sin miembros. Su viaje a España pareció agravar esto aún más, hasta que finalmente en 1884 tuvo por fin su encuentro con H.P.B. en Paris, desde donde partió a la India y finalmente a América en donde a partir de ese momento comenzaría su más grande e ilustre tarea al servicio de la Humanidad y sus Maestros. Este hombre extraordinario pasó pruebas difíciles y dolores personales debido a la pérdida de seres que amaba entrañablemente, como su hijita, y otras tantas que tuvo que enfrentar como su enfermedad que durante veinte largos años lo llenó de dolor y sufrimiento. Pero como aquel que sabe que debe partir inevitablemente del mundo físico, llevó la difusión de la Teosofía a un nivel público importantísimo. La revista The Path, cumplió ampliamente este propósito, con artículos de inestimable valor Teosófico. El exhortaba a todos, “¡trabajad! ¡trabajad! ¡trabajad!”, y él encontraba en ello la fuerza para seguir a pesar de las dificultades.
A este hombre tenaz, se le debe una de las mayores contribuciones para los estudiosos de la posteridad, que ha sido la difusión de la Teosofía en América. En EE.UU. llegó a fundar la friolera de noventa Logias, como también escribir libros, contestar a sus corresponsales de los más variados acerbos culturales y trabajar sin descanso como solo lo hacen los grandes de espíritu, como él. Una continuidad dada por sus compromisos en el milenario pasado, unía a H.P.B. y W.Q. Judge. Ese compromiso sagrado les hizo continuar la Gran Obra, para la Humanidad que demandaba conocimiento y mediante él evitar su anquilosamiento en la materia. Una de las cosas que mostró su brillante genio fue la de simplificar mucho los abstrusos temas Teosóficos, desde las mentes más intelectuales hasta las más sencillas logran entender su diáfana literatura. Al parecer, actualmente comienza una aurora para este personaje entrañable de la Teosofía. Hoy los jóvenes estudiantes de Teosofía encuentran un paternal aliado para comenzar, aprendiendo de manera práctica, e ir comprendiendo la complejidad de la Teosofía con sus enseñanzas que los acerca cada vez más al corazón de esta Sabiduría. Esto queda demostrado en la simpleza y profundidad de su “Océano de la Teosofía” donde cada estudiante puede acceder a tanta profundidad, como su intelecto e intuición lo permitan. H.P.B. mostró su espiritual unión y afecto con este compañero de ancestrales caminos. Mostró su agradecimiento por la tarea realizada por él en soledad, pero acompañado desde el corazón de la Logia que ambos amaban. Es incuestionable que gracias a su trabajo en América, la Teosofía nos llega original, dado que
aquellos que siguieron sus pasos se preocuparon, desde su desaparición física, que la misma se mantuviera como su hermana y maestra se la había transmitido. Muchos nobles trabajadores defienden esta llamada Teosofía Original, ya que en vida de H.P.B. algunos pretendieron desviar estos conocimientos. La impostura de los falsos salvadores de la Humanidad no podía estar ausente del teatro de la vida. Pero H.P.B. con el poder de la verdad y su pluma supo defender y alertar a los estudiantes de Teosofía que era muy fácil caer en el engaño, pues este es su mundo y su reino.
W.Q. Judge conformó la principalísima tercera parte de un necesario triangulo Teosófico. Él es parte de uno de esos enigmas que aparecen en la vida y dejan impreso en la mente de la Humanidad y su corazón, ejemplos morales y éticos a seguir. Durante su relativamente corta existencia estuvo preparándose para uno de los acontecimientos más importantes del que sería objeto la Humanidad, las puertas del conocimiento serían abiertas para evitar que la materialidad ocultara el espíritu Humano. Él, como H.P.B., vendría a despertar las mentes y a recordarle al hombre su origen, olvidado bajo la espesa capa del egoísmo y la sugestión de poder que da la materia. Este noble luchador por la verdad, bajo la tutela espiritual de H.P.B. y los Maestros, alcanzó la gloria de pocos, haber participado de la difusión de la Sabiduría más elevada, la Teosofía.
Los estudiantes que hoy sabemos de su entrega y ejemplo de servicio, no podemos menos que estar enormemente agradecidos, porque gracias a él, América toda es el receptáculo de la Teosofía Original. Por lo tanto nuestro deber es preservar tan pura la Teosofía como debe ser, evitando la inclusión foránea de ideas religiosas y de supersticiones, pretendiendo “que todo es Teosofía”. La Teosofía es esencialmente la Ciencia de la Verdad comprobada. Por esta ciencia W.Q. Judge ofrendó su vida en el altar de la Humanidad, la abrazó amorosamente desde el corazón espiritual de su ser y posiblemente retorne a continuar la obra que tanto amó…
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