Un Fiel Custodio de la Teosofía en América, William Quan Judge

 

    Durante el primer período en el comienzo del movimiento Teosófico en Nueva York, el Sr. W.Q. Judge, se mantuvo distante de la atención del público, como del intenso trabajo que lo ocupara tiempo después, siendo H.P.B. y H.S. Olcott, los que centraban la mayor popularidad e interés, por los mismos fenómenos que producía H.P.B., quienes luego partieron hacia la India, para instaurar finalmente, el cuartel general en Adyar.

    Pero en ese período en Nueva York, H.P.B. parece haberlo entrenado en conocimientos ocultos junto a H.S. Olcott y a otro sujeto que pudo ser un abogado neoyorquino. Esto aparece en “La Doctrina Secreta” donde ella dice que había enseñado una considerable parte de la filosofía a dos europeos aún antes de publicar Isis sin Velo, aparte de su colega, H.S. Olcott.

    Mientras se desarrollaba el plan Teosófico en la India, que abarcaría finalmente casi toda Europa, W.Q. Judge permanecía en América, donde parecía que una lentitud cada vez más densa, dejaba la Sociedad Teosófica sin miembros. Su viaje a España pareció agravar esto aún más, hasta que finalmente en 1884 tuvo por fin su encuentro con H.P.B. en Paris, desde donde partió a la India y finalmente a América en donde a partir de ese momento comenzaría su más grande e ilustre tarea al servicio de la Humanidad y sus Maestros. Este hombre extraordinario pasó pruebas difíciles y dolores personales debido a la pérdida de seres que amaba entrañablemente, como su hijita, y otras tantas que tuvo que enfrentar como su enfermedad que durante veinte largos años lo llenó de dolor y sufrimiento. Pero como aquel que sabe que debe partir inevitablemente del mundo físico, llevó la difusión de la Teosofía a un nivel público importantísimo. La revista The Path, cumplió ampliamente este propósito, con artículos de inestimable valor Teosófico. El exhortaba a todos, “¡trabajad! ¡trabajad! ¡trabajad!”, y él encontraba en ello la fuerza para seguir a pesar de las dificultades.

    A este hombre tenaz, se le debe una de las mayores contribuciones para los estudiosos de la posteridad, que ha sido la difusión de la Teosofía en América. En EE.UU. llegó a fundar la friolera de noventa Logias, como también escribir libros, contestar a sus corresponsales de los más variados acerbos culturales y trabajar sin descanso como solo lo hacen los grandes de espíritu, como él. Una continuidad dada por sus compromisos en el milenario pasado, unía a H.P.B. y W.Q. Judge. Ese compromiso sagrado les hizo continuar la Gran Obra, para la Humanidad que demandaba conocimiento y mediante él evitar su anquilosamiento en la materia. Una de las cosas que mostró su brillante genio fue la de simplificar mucho los abstrusos temas Teosóficos, desde las mentes más intelectuales hasta las más sencillas logran entender su diáfana literatura. Al parecer, actualmente comienza una aurora para este personaje entrañable de la Teosofía. Hoy los jóvenes estudiantes de Teosofía encuentran un paternal aliado para comenzar, aprendiendo de manera práctica, e ir comprendiendo la complejidad de la Teosofía con sus enseñanzas que los acerca cada vez más al corazón de esta Sabiduría. Esto queda demostrado en la simpleza y profundidad de su Océano de la Teosofía donde cada estudiante puede acceder a tanta profundidad, como su intelecto e intuición lo permitan. H.P.B. mostró su espiritual unión y afecto con este compañero de ancestrales caminos. Mostró su agradecimiento por la tarea realizada por él en soledad, pero acompañado desde el corazón de la Logia que ambos amaban. Es incuestionable que gracias a su trabajo en América, la Teosofía nos llega original, dado que aquellos que siguieron sus pasos se preocuparon, desde su desaparición física, que la misma se mantuviera como su hermana y maestra se la había transmitido. Muchos nobles trabajadores defienden esta llamada Teosofía Original, ya que en vida de H.P.B. algunos pretendieron desviar estos conocimientos. La impostura de los falsos salvadores de la Humanidad no podía estar ausente del teatro de la vida. Pero H.P.B. con el poder de la verdad y su pluma supo defender y alertar a los estudiantes de Teosofía que era muy fácil caer en el engaño, pues este es su mundo y su reino.

    W.Q. Judge conformó la principalísima tercera parte de un necesario triangulo Teosófico. Él es parte de uno de esos enigmas que aparecen en la vida y dejan impreso en la mente de la Humanidad y su corazón, ejemplos morales y éticos a seguir. Durante su relativamente corta existencia estuvo preparándose para uno de los acontecimientos más importantes del que sería objeto la Humanidad, las puertas del conocimiento serían abiertas para evitar que la materialidad ocultara el espíritu Humano. Él, como H.P.B., vendría a despertar las mentes y a recordarle al hombre su origen, olvidado bajo la espesa capa del egoísmo y la sugestión de poder que da la materia. Este noble luchador por la verdad, bajo la tutela espiritual de H.P.B. y los Maestros, alcanzó la gloria de pocos, haber participado de la difusión de la Sabiduría más elevada, la Teosofía.

    Los estudiantes que hoy sabemos de su entrega y ejemplo de servicio, no podemos menos que estar enormemente agradecidos, porque gracias a él, América toda es el receptáculo de la Teosofía Original. Por lo tanto nuestro deber es preservar tan pura la Teosofía como debe ser, evitando la inclusión foránea de ideas religiosas y de supersticiones, pretendiendo “que todo es Teosofía”. La Teosofía es esencialmente la Ciencia de la Verdad comprobada. Por esta ciencia W.Q. Judge ofrendó su vida en el altar de la Humanidad, la abrazó amorosamente desde el corazón espiritual de su ser y posiblemente retorne a continuar la obra que tanto amó…

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